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Jardines Colgantes de Babilonia

Uno de los mitos sobre la ciudad de Babilonia que ha pervivido desde la antigüedad es la idea de que existió en la ciudad unos jardines colgantes de enorme belleza que dejarían sin palabras a quien los contemplase. De hecho, lo jardines formaron parte de una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Pero, ¿qué hay de verdad y de mito en la historia de los Jardines Colgantes de Babilonia?

Los jardines en la antigüedad

En la antigüedad los jardines se situaban dentro de las ciudades para protegerlos de inundaciones y de animales. Además, los jardines eran característicos de los palacios reales. Un ejemplo de ello fue el patio del palacio de Mari que los textos antiguos mencionaban como «Patio de las palmas». En él trabajaban varios jardineros y el rey y su séquito solían comer en él.

Los textos y restos arqueológicos de Ugarit sugieren que los jardines en los patios de los palacios pudiesen haber servido como recuerdo a los antepasados fallecidos, que, a veces, incluso eran enterrados debajo del patio. Un ejemplo de esta práctica podría ser las tumbas de las reinas asirias encontradas en Nimrud y que fueron colocadas bajo el patio noroeste del palacio.

Los Jardines Colgantes de Babilonia en la tradición

Según la tradición Nabucodonosor II se casó con Amitis, una princesa meda hija o nieta de Ciaxares, para formalizar una alianza entre babilonios y medos. Pero al trasladarse a vivir a Babilonia, Amitis comenzó a echar de menos la vegetación y las montañas de su hogar. El rey, su esposo, para contentarla construyó en el palacio unos jardines. Son los famosos Jardines Colgantes de Babilonia.

LLama la atención que ningún texto de Nabucodonosor, rey babilonio a quien la tradición le atribuye la creación de los Jardines Colgantes de Babilonia, mencione tal hecho. Tampoco Heródoto, el historiador de la antigüedad más próximo a los hechos. Las únicas referencias a los míticos jardines las encontramos en autores de los siglos I a. C. y I d. C., cuando la ciudad de Babilonia ya había sido destruida.

Los Jardines Colgantes en la tradición de Babilonia

A los babilonios, al igual que los asirios, les gustaba plantar jardines en las ciudades, los patios de los palacios o en los templos. Con ello pretendían imprimir olor y frescor al entorno, recreando una especie de paraíso en el que en ocasiones se incluían animales para ser cazados.

Jardines Colgantes de Babilonia
Representación de unos jardines en un relieve de Dur Sharrukin

Los Jardines Colgantes de Babilonia en la obra de Diodoro de Sicilia

La descripción mas completa sobre los Jardines Colgantes de Babilonia la encontramos en Diodoro de Sicilia. En su obra, escrita en el siglo I a. C. nos dice lo siguiente:

«Estaban también, junto a la acrópolis, los llamados jardines colgantes, obra, no de Semíramis, sino de un rey sirio posterior que los construyó para dar gusto a una concubina. […] Cada lado del parque tenía una extensión de cuatro pletos (unos 120 m), su acceso era en talud, como el de una colina, y las edificaciones se sucedían unas a otras ininterrumpidamente, de modo que el aspecto era el de un teatro. Las terrazas fueron hechas de modo que bajo cada una de ellas quedasen pasadizos de fábrica, que soportaban todo el peso del jardín y se iban levantando en el escalonamiento, elevándose poco a poco los unos sobre los otros de un modo paulatino e ininterrumpido. […] Las cubiertas estaban techadas con vigas de piedra que tenían una longitud de 17 pies contando con las solapas, y un ancho de 4. La techumbre sobre las vigas tenía primero una capa de cañas embadurnadas con gran cantidad de asfalto, después dos filas de ladrillos unidos con yeso, y recibía también como tercera cubierta una techumbre de plomo, para que la humedad de las terrazas no llegase abajo. Sobre estas se había acumulado un espesor de tierra suficiente para las raíces de los árboles de mayor tamaño; el suelo, una vez que fue nivelado, estaba lleno de árboles de todas las especies que pudiesen, por su tamaño o por otros atractivos, seducir el espíritu de los que los contemplasen. Los pasadizos, al recibir la luz por encontrarse los unos más elevados que los otros, contenían muchas estancias regias de todo tipo; había una que contenía perforaciones procedentes de la superficie superior y máquinas para bombear agua, mediante los cuales se elevaba una gran cantidad de agua del río sin que nadie situado en el exterior pudiese ver lo que ocurría».

¿Dónde estaban los Jardines Colgantes de Babilonia?

Durante las excavaciones alemanas en Babilonia se identificó en la esquina noreste del Palacio Sur una estructura formada por 14 salas alargadas dispuestas en dos hileras y cubiertas por bóvedas. La existencia de pozos y conducciones de agua hizo pensar en que este sería el emplazamiento de los famosos Jardines Colgantes de Babilonia, pero hoy en día se piensa que se trataría de una zona de almacenes.

Se han propuesto otras alternativas. Una es que los Jardines Colgantes estuviesen situados en el bastión occidental que protegía el palacio de las crecidas del Éufrates. Otra posibilidad planteada fue las terrazas del zigurat, el Etemenanki, pero ninguna de ellas parece la correcta.

¿Existieron los Jardines Colgantes de Babilonia?

Los autores clásicos que mencionan los Jardines no podían haber contemplado tal obra de ingeniería. Sus conocimientos provendrían de tradiciones y leyendas que no se ajustarían a la realidad. De hecho, son frecuentes en sus obras las confusiones entre lo asirio y lo babilonio. Una de la más llamativas es cuando Diodoro de Sicilia sitúa Nínive a orillas del Éufrates, cuando en realidad se encuentra a orillas del Tigris. Este mismo autor confunde las murallas de Nínive con las de Babilonia.

Un ejemplo de la confusión entre las dos ciudades es cuando al describir un palacio de Babilonia habla de paredes esculpidas con relieves en piedra de escenas de caza y batalla, unas representaciones bien conocidas en el palacio de Senaquerib en Nínive

La explicación a estas confusiones entre Asiria y Babilonia la podemos encontrar en que el monarca asirio, Senaquerib, en ocasiones también utilizaba el título de rey de Babilonia. Es por ello que no debería extrañarnos que los Jardines Colgantes existiesen realmente, pero que no se encontrasen en Babilonia, sino en Nínive, donde en el palacio de Senaquerib sí se encontraron bajorrelieves con frondosos jardines que eran regados por un acueducto.

Estos avances en el estudio de los Jardines Colgantes de Babilonia que se han producido gracias al estudio de los textos no pueden ser corroborados hoy en día por la arqueología. Es posible que con lo que sabemos actualmente, una excavación arqueológica científica pudiese encontrar evidencias de la existencia de un jardín en algunos de los palacios de Nínive. Sin embargo, la situación de inseguridad en la región hace imposible cualquier tipo de investgación.

Fuentes y referencias

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Jardines Colgantes de Babilonia
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Jardines Colgantes de Babilonia
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Los Jardines de Babilonia, una de las Siete Maravillas de la Antigüedad, no se sabe si existieron, pues es probable que existiesen, pero en la ciudad de Nínive y no en Babilonia
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