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La ciudad de Troya

La ciudad de Troya
Plano de Troya

La búsqueda de las ruinas de la ciudad de Troya

Los trabajos iniciados en 1988 por el equipo dirigido por Manfred Korfmann y Charles Brian Rose, tras obtener un permiso del gobierno turco para excavar en exclusiva en la antigua Troya, sacaron a la luz una ciudad típicamente oriental, pues política y culturalmente se encontraba dentro de la esfera luvio/hitita durante el II milenio a. C. y que experimentó un constante crecimiento demográfico y económico durante esta época.

Si los trabajos de Schliemann se habían centrado en la acrópolis, Korfmann y su equipo concentraron gran parte de su esfuerzo en la ciudad baja.

Korfmann, profesor en la Universidad de Tübingen, ya había excavado previamente en las cercanías de Troya, en la zona en la que, según Plutarco, Alejando Magno rindió homenaje a la tumba de Aquiles. En estos trabajos previos, Korfmann excavó dos tepes en los que encontró la antigua ciudad de Aquileion en uno de ellos, aunque no pudo confirmar que en el otro se encontrase la tumba de Aquiles.

El cementerio de la ciudad de Troya

En uno de los dos tepes, en el conocido como Yassitepe los arqueólogos encontraron en 1984 una necrópolis de la Edad del Bronce que sería el cementerio de la última fase de Troya VI. La mayoría de enterramientos eran incineraciones con ajuares que contenían cerámica minia gris y cerámica micénica.

Esta zona de la necrópolis, en la bahía de Besika se cree que estuvo ocupada desde tiempo antes y que también debió localizarse el puerto de la ciudad de Troya. Lo que pasa es que la sedimentación ha modificado la geografía desde la antigüedad, por lo que el aspecto actual de la zona no es el mismo que cuando sucedió la guerra de Troya.

El puerto

Si Korfmann y su equipo pensaban que la bahía de Besika era la mejor candidata a haber albergado el puerto de Troya es porque ofrecería unas buenas condiciones a los barcos que navegaban hasta la ciudad, ya que tendría el suficiente suministro de agua, los vientos eran idóneos para acceder a ella por mar desde el estrecho de los Dardanelos solo durante un periodo de tiempo determinado.

Estas dificultades para navegar debieron beneficiar a los troyanos ya que debía ser el único puerto en la zona en el poder fondear las naves de forma segura. De hecho, Homero cuenta como en un primer momento los aqueos, por equivocación, atacaron la isla de Ténedos, lugar situado justo en frente de la bahía de Besika.

La ciudad baja de Troya

Unos años después de la excavación de los montículos de la necrópolis y la ciudad de Aquileion, el equipo de Korfmann se trasladó hasta la Troya propiamente dicha. Pero según el propio director de las excavaciones reconocía el objetivo de aquellos trabajos no era confirmar o desmentir la existencia de una guerra en Troya en la antigüedad, aspecto en el que hasta entonces se habían centrado las anteriores excavaciones, sino ver si existía una ciudad baja fuera del recinto amurallado.

Esta posibilidad ya había sido planteada por C. Blengen después de encontrar un edificio y un cementerio fuera de las murallas de Troya VIA. El principal problema al que hubo de enfrentarse Korfmann en la búsqueda de una ciudad baja en Troya es que fuera de las murallas estuvo situada la ciudad romana de Ilium, lo que podría haber provocado desperfectos en los niveles de la ciudad de la Edad del Bronce.

A unos 200 m. al sur de las murallas de Troya, Korfmann encontró los cimientos de unas casas con cerámicas que parecían micénicas y unas estructuras de piedra y madera contra el muro sur de la muralla.

Además, documentó un foso de mas de 3 m de ancho delimitando un amplio espacio al sur de la ciudadela. Por si fuera poco, en la campaña de 1995 se excavó un muro de adobe con varias entradas. Esto no solo suponía una eficaz defensa contra enemigos que atacasen con carros, sino la constatación de que Troya había estado doblemente amurallada, y que la muralla conocida hasta el momento tan solo se trataba de la acrópolis de la ciudad.

Debido a que posteriormente se construyó una ciudad romana no se puede interpretar completamente esta segunda muralla de la Edad del Bronce, pero parece lógico pensar que protegería un asentamiento en el que se situarían las viviendas de la población y que es lo que hoy en día se conoce como ciudad baja.

Así, la ciudad de Troya habría superado las 20 ha y tendría una población de entre 6000 y 10000 habitantes, siendo uno de los principales asentamientos costeros de Anatolia. Si a esto le unimos que Troya debió contar con una importante riqueza debido a su posición estratégica, no es de extrañar que distintos pueblos tratasen de controlarla durante la antigüedad.

El tesoro de Príamo

Durante sus excavaciones, en 1873 H. Schiliemann encontró lo que denominó el Tesoro de Príamo, más de 11000 piezas fabricadas en metales preciosos y que el alemán donó a la ciudad de Berlín a su muerte en el año 1981.

El tesoro pasó por varios museos de la capital alemana hasta que a finales de la II Guerra Mundial desapareció. En la década de 1990 se conoció que el Tesoro de Príamo fue llevado por los rusos a Moscú, donde había permanecido desde entonces, oculto tras una puerta blindada tapada por una cortina, en el museo Pushkin de la capital rusa.

Lógicamente tanto Alemania como Turquía reclamaros la propiedad de las piezas tras conocerse su paradero. Los alemanes alegan que Schliemann ya indemnizó en su momento a Turquía por llevarse el tesoro, por lo tanto no procede su reclamación.

Por su parte, Rusia considera que el tesoro le pertenece como botín de guerra en compensación de los daños sufridos durante el conflicto bélico.

Fuentes y referencias:

Además de la ciudad de Troya también tenemos: