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Atenea

Diosa Atenea

¿Quién era Atenea?

Atenea es la tercera diosa en importancia en el Olimpo tras Zeus y Afrodita. Es la diosa del pensamiento, de la guerra justa, la patrona de los alfareros y de las hilanderas, a la que se suele representar vestida porque es una diosa casta.

Atenea patrona de Atenas

Según el mito ático, Cécrope, era el creador de los humanos, era el progenitor de todos los atenienses e hijo de la tierra ática. La mitad inferior de su cuerpo era una serpiente y durante su reinado los dioses se repartieron el mundo. Atenea y Poseidón reclamaron Atenas.

Cuenta el mito que Poseidón golpeó la roca de la acrópolis con su tridente haciendo brotar agua salada, mientras que Atenea optó por plantar un olivo. Entonces Zeus designó dos árbitros —según algunas tradiciones eran los dos primeros reyes de Atenas, Cécrope y Cránao, y según otras los doce dioses del Olimpo—. En cualquier caso, los jueces dictaminaron que la vencedora sería Atenea, ya que con el fruto del olivo se podía obtener aceite, un elemento fundamental en la antigüedad, pues se utilizaba para iluminación, perfumes y medicinas.

De igual manera, Atenea se convirtió en la patrona de los alfareros, ya que para almacenar el aceite se utilizaban ánforas. En la antigüedad se produjeron una gran cantidad de ánforas para transportar aceite. Además, las ánforas no se reutilizaban, porque los barcos, en lugar de volver con ellas vacías, volvían con otros productos, pero es que además, las ánforas de aceite no se pueden vaciar del todo, por lo que pasado un tiempo el aceite pierde propiedades.

Esta no fue la única derrota de Poseidón. El dios disputó el patronato de muchas ciudades pero las perdió todas. Tras la victoria de la diosa, la ciudad además de su protección también adquirió su nombre.

El nacimiento de Atenea

Según Hesíodo, Atenea, Minerva para los romanos, era hija de Zeus y su primera esposa, Metis, pero nació de una forma peculiar. Zeus, temiendo que le pasase lo mismo que a su padre y sus hijos le destronasen, tras yacer con Metis se la comió, pero su esposa ya había concebido una criatura, Atenea, que a los nueve meses nació del cráneo de Zeus mientras este caminaba junto al lago Tritonis.

Según otras tradiciones minoritarias, Atenea era hija del gigante Palante o de Poseidón, sin embargo la versión más aceptada es la de que nació de la cabeza de Zeus. Incluso algunos mitos mencionan que Hefesto fue quien abrió la cabeza de Zeus con un hacha de doble hoja para que naciese la diosa del pensamiento para la mitología griega.

¿Cómo se representaba a la diosa Atenea?

A la diosa Atenea se la representa siempre vestida con un pelo, una especie de túnica amplia y sin mangas que era muy común en la antigua Grecia, además suele llevar armas como lanza y escudo —que hacen referencia a su carácter guerrero—, una égida o piel de cabra, un amuleto conocido como gorgoneion por representar la cabeza de la Gorgona, y puede aparecer acompañada de un olivo, una lechuza —un ave nocturna que puede ver cosas cuando otros no ven y que hace referencia al carácter de diosa del pensamiento de Atenea— o una serpiente.

La acrópolis de Atenas

Acrópolis significa ciudad elevada y la de Atenas se construyó a 160 m. de altitud, en una superficie de 300 por 150 m. y a 5 km del mar

En época micénica la acrópolis de Atenas era el lugar en el que vivían los habitantes de la ciudad, ya que allí había agua y se encontraba en un lugar ideal para su defensa. Sin embargo, a partir del siglo IX a. C., los atenienses se desplazaron hasta la zona del ágora, dejando la acrópolis para los dioses y, en concreto, para Atenea. Todas las construcciones de la acrópolis se realizaron entre el 447 y el 404 a. C. y puede considerarse el primer intento urbanístico de la historia, ya que ninguno de los edificios está puesto al azar.

Pero, ¿Por qué decidieron los atenienses construir la acrópolis?

En el 492 a. C. los persas intentaban penetrar en Grecia y dos años más tarde tendría lugar la batalla de Maratón, donde una pequeña guarnición de atenienses tenía todos los visos de sufrir una derrota a manos de los invasores. La única ventaja con la que contaban es que combatían en un terreno que conocían muy bien. Además, tenían buenos estrategas que habían provocado que el desembarco persa se produjese en una gran marisma.

Contra todo pronóstico los griegos derrotaron a los persas y consideraron que la victoria se había producido gracias a la intervención de la diosa Atenea, por lo que deciden levantar un pequeño “prepartenón” que fue destruido en el año 480 a. C. por Jerjes, cuando el monarca persa entró la ciudad e incendió la acrópolis. Un año después, justo antes de comenzar la batalla de platea, los generales atenienses hicieron el juramento que ocurriese lo que ocurriese la acrópolis quedaría sin restaurar, para que los pueblos venideros supiesen lo que Atenas había sufrido.

Pero llegó un punto en el que el mundo griego empezó a plantearse que no podían estar a expensas de los ataques persas, así que en el 478 a. C. se unen para formar la Liga Ático-Délica. Una confederación de pueblos griegos en la que cada ciudad se comprometía a aportar dinero y especies. Pero en el 454 a. C., Pericles consigue que el tesoro de la Liga se traslade a Atenas y en caso de que hubiese algún ataque persa Atenas defendería al resto de ciudades de la coalición.

En realidad, Pericles utilizó los recursos de la coalición para levantar la acrópolis de Atenas. En época clásica la acrópolis estaba rodeada por una especie de tapia, por lo que quien se encontraba dentro de ella no podía ver la ciudad.

El templo dedicado a la diosa Atenea

El Partenón está dedicado a la diosa Atenea, pero no se trata de un templo de culto, pues al igual que el resto de templo de la antigua Grecia solo albergaba la estatua de la divinidad, en este caso Atenea Parthenos. En la parte delantera se situaba un altar y en la parte trasera el Opistodomos para albergar el tesoro.

En un principio iba a ser un templo hexástilo, pero como la estatua de Atenea iba a tener 12 metros de altura, hicieron un templo octástilo que en el lateral tenía 17 columnas.

Mitos de Atenea

Atenea y la Guerra de Troya

Atenea se disputó junto a Hera y a Afrodita la manzana que Éride depositó sobre la mesa durante la boda de Peleo indicando que aquella manzana era “para la más bella”. Al oír aquello lastres diosas se dieron por aludidas y pretendían hacerse con la manzana, pero para resolver el conflicto Zeus dictaminó que fuese el príncipe Paris de Troya quien decidiese para quien debía ser aquella pieza de fruta.

Finalmente Paris se decidió por Afrodita, no sin antes que la diosa le hubiese prometido el amor de Helena, quien ya estaba casada con el rey de Esparta, Menelao. El rapto de Helena fue el causante del inicio de la Guerra de Troya.

Atenea y Aracne

El libro VI de las Metamorfosis de Ovidio cuenta que Atenea retó a Aracne, una mujer lidia que tejía muy bien. Hasta el punto que pensaba que lo hacía mejor que Atenea. En cierta ocasión la diosa se disfrazó de anciana, fue en busca de Aracne y la provocó y le dijo si estaría dispuesta a competir con la misma diosa. Aracne acepta y en ese momento Atenea se quita el velo y se revela como la diosa.

Ovidio cuenta que Aracne tejió los vicios de Zeus, mientras que Atenea un tapiz con con los castigos que los dioses dan a los humanos que cometen el pecado de Hybris, una especie de soberbia por creerse mejor que los dioses. Pero al ver el tapiz tan maravilloso que Aracne había tejido, la diosa se pone rabiosa y lo rompe. Aracne intenta ahorcarse para evitar la ira de Atenea, pero esta le dice que teje demasiado bien, así que tejerá siempre para toda la humanidad y tendrá a los aracnidos.

Este mito está representado en el cuadro de Las Hilanderas de Velázquez, expuesto en el Museo del Prado de Madrid.

Atenea y Erictonio

Según este mito, Atenea bajó a la fragua de Hefesto a encargar unas armar, pero este al verla se sintió atraído por la diosa y se abalanzó sobre ella. Al separarse Atenea el semen de Hefesto cayó al suelo y de ese semen caído en la tierra nacerá Erictonio, un niño serpentiforme, como todos los que nacen de la tierra. Aunque es serpentiforme a Erictonio se le representa en muchas ocasiones con piernas humanas.

Desde entonces Atenea querrá mucho a Erictonio y lo va a entregar, metido en una cesta, a Cécrope para que lo cuide.

Los Siete contra Tebas

En esta leyenda, contada principalmente por Sófocles, Edipo, el rey de Tebas, fue desterrado de la ciudad, por lo que sus dos hijos, Etéocles y Polinices deciden gobernar un año cada uno, turnándose en el poder. El primer año el gobierno lo ejerció Etéocles, pero transcurrido el tiempo estipulado, cuando polinices reclama el gobierno de la ciudad su hermano se niega.

Ante esta situación Polinices se marcha a Argos, habla con su suegro, Adrasto, que reinaba en la ciudad, y forman un ejército de argivos al frente del cual iban 7 capitanes, mismo número de puertas que tenía la muralla de Tebas. Las puertas van a ser defendidas por otros tantos capitanes tebanos.

La intervención de Atenea en el conflicto se produjo cuando el argivo Tideo fue herido por Melanipo, uno de los defensores de las puertas tebanas. Tideo implora a Atenea el perdón y la inmortalidad, pero la diosa no tiene capacidad para conceder tal don, por lo que Atenea acude a Zeus. Este le da una vasija con la inmortalidad y al volver Atenea a la batalla se encuentra con que Tideo consigue golpear en la cabeza a Melanipo con una piedra, le abre la cabeza y le come los sesos. A la diosa esta situación le causa repugnancia y deja morir a Tideo, no le da la vasija de la inmortalidad.

La moraleja de este mito es que Atenea deja morir a Tideo porque no cumple las normas de la guerra, porque aunque parezca lo contrario se trata de una guerra más humana.

Marsias y la invención de la flauta

Un día Atenea observó el hueso de un ciervo y decidió hacerle unos agujeros, inventando de esta manera la flauta. Sopló y le gustó el sonido. Además le recordaba el llanto de las dos gorgonas llorando a la tercera. El caso es que subió al Olimpo tocando la flauta y algunas diosas se rieron de ella porque se ponía muy fea cuando soplaba, así que bajó al río para mirar en el reflejo y verse ella misma. Una vez en el río, efectivamente, pudo comprobar que era cierto lo que le decían, así que tiró la flauta. En ese momento pasó por allí el sátiro Marsias, quién cogió el instrumento y se convirtió en un experto tocándolo.

En los próximos días iremos ampliando la información sobre Atenea. ¡No te lo pierdas!

Fuentes y referencias